Desincentiva la orientación a la excelencia: los niños deben comprender que es bueno para ellos cumplir con su trabajo, que además les ayuda a ser más responsables, a superar dificultades, a descubrir y desarrollar sus potencialidades y entender el mundo que les rodea. Pero además, es bueno que lo hagan de la mejor manera posible. De esta forma, pueden aprender a sentirse satisfechos por la realización de un trabajo bien hecho y no por el premio que viene después.

Fomenta una visión materialista del mundo: la mayoría de los niños tiene más juguetes y juegos de los que utilizan. Las recompensas materiales e incluso en forma de dinero sólo provocarán que el niño se sienta reconocido y satisfecho cuando reciba algo a cambio

Podría generar frustración: muchos padres prometen a sus hijos suculentos premios si sacan buenas notas. No obstante, en este caso se corre un doble riesgo. Si el niño no consigue cumplir los objetivos marcados por sus padres, por ejemplo aprobar todas las asignaturas, el niño se frustrará por no haber aprobado la asignatura y por no haber obtenido la recompensa. Si los resultados no son los esperados es el momento de evaluar las causas. Implicar a los niños en la comprensión de esas causas y en la búsqueda de soluciones es también ayudarles a ser responsables y a valorar su trabajo

Se desvirtúa el proceso de aprendizaje: la mayor recompensa de asistir a clase es el aprendizaje y tener cada día un poco más de conocimiento. Así debe trasmitirse a los más pequeños. Obtener regalos por haber sacado buenas notas podría confundir a los niños, ya que pueden llegar a pensar que el objetivo del colegio es conseguir regalos

Pone en peligro la trasmisión del valor de la responsabilidad: estudiar es el “trabajo” de los más pequeños y estos nunca conseguirán ser responsables si no aprenden a que es bueno que cumplan con las tareas que les corresponden

“Hacer regalos a los niños pequeños por sacar buenas notas no es una buena idea. Sin embargo sí es necesario que los padres les reconozcan el trabajo bien hecho y el esfuerzo realizado (aunque los resultados no sean los deseados). Para ello pueden alabarle, mostrar su afecto, hacer alguna actividad con ellos como ir al cine o dejarles algunas horas de juego más en la videoconsola”, señala Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools.

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